La lucha contra los plásticos en los océanos, a bordo del barco solar más grande del mundo

19/04/2017
Race for water Campus do Mar

La afición del empresario suízo Marco Simeoni por la navegación lo llevó a recorrer durante años los océanos del planeta. En sus viajes tomó conciencia del fuerte impacto que los plásticos tienen en la vida acuática, ya que en la actualidad entre el  5% y el 10% de la producción mundial de plástico termina en los océanos y hay ya un kilo de plástico por cada cinco de pescado. Sensibilizado con este problema decidió crear la Fundación Race for Water, que trabaja a favor de la conservación de los océanos frente a la contaminación por plásticos visibles y por microplásticos, pequeñas partículas que tienen un fuerte impacto sobre los ecosistemas marinos. Su última apuesta es una expedición de cinco años de duración que recorrerá el mundo dando a conocer la importancia de conservar los mares e informará sobre los riesgos y consecuencias de una explotación excesiva. Esta singladura la harán a bordo de un barco que emplea sólo la energía solar y que partió la pasada semana de Lorient (Francia) y que la fundación pone a disposición de la comunidad científica para realizar estudios. La Universidade de Vigo se va a implicar en esta iniciativa a través del proyecto europeo Ephemare, que coordina el profesor Ricardo Beiras, con el objetivo de evaluar cuantitativa y cualitativamente los riesgos y consecuencias que los microplásticos tienen sobre los organismos marinos. Varios de los 30 científicos y científicas de diez países que forman parte de Ephemare participarán en diferentes fases de la Race for Water, entre ellos el investigador del grupo Ecotox, Raimundo Blanco. En el mes de julio se embarcará durante ocho días en el buque solar en una etapa que saldrá de las islas Bermudas.

Blanco explica que participar en la Race for Water Odyssey 2017 supone una triple oportunidad. Por una parte, permite “revertir en la sociedad el conocimiento adquirido sobre las problemática de los microplásticos; por otra, dar soporte científico a la campaña de concienciación de la Fundación Race for Water y, finalmente, realizar un estudio en una área muy importante muy afectada por la contaminación por plásticos y así recoger datos científicos para estudiar microplásticos y explicar su comportamiento”.

Las aportaciones viguesas a esta experiencia

El investigador de Ephemare explica que a bordo de este buque se van a llevar a cabo tareas en dos líneas diferentes. Por un lado, trabajarán en el campo de la divulgación colaborando con miembros de la fundación Race for Water en un workshop con grupos de acción social de la isla Bermuda. En lo referente al trabajo científico, comprende dos objetivos como explica Blanco, “el primero es cuantificar y caracterizar los microplásticos de origen oceánico existentes en medio abiótico y en el medio biótico y el segundo es aislar la cantidad necesaria de éstos para poder realizar test de ecotoxicidad en el laboratorio”. Para esto, según el investigador, se seleccionaron dos localidades situadas una en la costa este (Well Bay) y otra en la costa oeste (Somerset Long Bay) en las que se recogerán muestras de arena en la playa, sedimentos a 10 metros de profundidad, varias especies de invertebrados como moluscos, crustáceos y equinodermos, vertebrados y muestras de aguas en alta mar.

Race for water barco

Un barco de vanguardia

A lo largo de estos cinco años surcando los mares del planeta, el proyecto Race for Water tendrá como base el barco solar más grande del mundo, un trimarán solar que fue, en su día, el primero de estas características en dar la vuelta al mundo empleando sólo este tipo de energía. Tiene 35 metros de eslora, 23 de manga y 6.3 de alto, con una velocidad media de 5 nudos hasta un máximo de 9. El buque combina la energía solar captada por una superficie de 500 m2 de paneles solares con hidrógeno y viento. La energía que se produce por los paneles se emplea para impulso y el excedente se almacena para la noche, para lo cual disponen de cuatro baterías de litio que liberan 754 KWh. Si la producción es mayor de la necesaria, también se puede emplear para producir hidrógeno por electrólisis de agua de mar y almacenarlo en las 25 botellas de las que disponen, que pueden devolver 2800 kWh de electricidad. Además, en condiciones favorables se puede desplegar una cometa de 20 m2 que le permite conseguir una velocidad de hasta 10 nudos. De este modo, la navegación es silenciosa y no produce ningún tipo de emisión al medio que puedan interferir con los trabajos científicos. Cuenta también con dos laboratorios, uno húmedo y otro seco, para el desarrollo de tareas básicas.

Fuente: DUVI