Comienza en la parroquia viguesa de Oia una actuación de urgencia para proteger y conservar la factoría de salazón romana de Sobreira

2/06/2017
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Localizado en la década de 1950, no fue hasta finales de la de 1990 cuando el yacimiento localizado en Punta Sobreira, en la parroquia viguesa de Oia, fue catalogado como villa romana. La construcción de una zona deportiva privada sobre buena parte de su extensión, unido al uso del terreno como camino de paso y a la agresividad de la acción marina, fueron los causantes de que el yacimiento se encuentre en la actualidad amenazado con quedar totalmente destruido. Con la finalidad de registrar al por menor los restos arqueológicos conservados y, una vez excavada la zona, restablecer su uso como lugar de paso protegiendo los restos, el Grupo de Estudios de Arqueología, Antigüedad y Territorio de la Universidade de Vigo, Geaat, y Campus do Mar, bajo de la dirección de Adolfo Fernández, desarrollarán hasta el próximo lunes, 5 de junio, un trabajo de excavación en la zona, que completará la empresa Tomos, contratada por el Ayuntamiento de Vigo, en una segunda fase, hasta el 9 de junio, con el tapado y adecuación del área como camino de paso.

Con la puesta en marcha del proyecto Marie Curie Salt and fish saltin in Ancient Gallecia. Looking for the origins of the Galician canned fish industry, Galtfish, el grupo de investigación de la Universidade de Vigo visitó la primavera pasada el yacimiento con el objetivo de comprobar si se trataba de una villa u otro tipo de establecimiento productivo. “La visita no dejó lugar a dudas ya que un tanque de salazón, que años antes soportaba varios centímetros de tierra, está hoy a la vista. Se trata del típico mortero de cuarzo que estaría recubierto por un mortero de cal, hoy perdido. Además se documentó la presencia de tres muros paralelos de mampostería irregular. Por todo ello, no cabe duda de que se trata de una factoría de salazón, similar a otras documentadas en las Rías Bajas: Fiunchal, Marqués de Valladares, Plaza de Compostela, Bueu, Canexol, etc.”, explica Adolfo Fernández.

La acción humana, el mar y el furtivismo: enemigos del yacimiento

El uso del terreno como camino de paso erosionó la superficie del yacimiento hasta el punto de que en este momento el pavimento de cuarzo cubierto por tierra de finales de la década de 1990 es un escalón sobre el que las personas que por allí pasan pisan indiscriminadamente. Mientras, en el resto de la zona se visibilizaron dos muros más sobre los que la gente también pisa cuando atraviesa el camino. “Unido a la erosión y al desgaste por la acción humana, la acción marina fue muy agresiva durante los últimos inviernos lo que propició la pérdida total del frente norte del yacimiento, el más expuesto a la presión de la acción del mar”, explica el arqueólogo, que añade, que varios de los muros son hoy visibles en su frente norte quedando literalmente colgados sobre el mar “a la espera de un nuevo temporal que los destruya por completo”.

Junto a la presión humana y a la del mar, las y los investigadores detectaron la posible acción de furtivos en algunos agujeros que destruyeron el yacimiento y que las y los arqueólogos consideran que no parecen fruto de la acción marina y sí de algún tipo de excavación premeditada en la búsqueda de restos arqueológicos.

Detalles del proyecto de intervención arqueológica

La primera fase de la intervención, que desarrollará la Universidade de Vigo con medios propios, se centrará en la excavación de la zona prevista y el registro de los restos arqueológicos. “En ningún caso se pretende la conservación por tiempo ilimitado del yacimiento frente a la acción marina, ya que su coste e impacto no compensaría en ningún caso. No obstante una vez excavada la zona, debe restablecerse su uso como lugar de paso protegiendo, a su vez, los restos arqueológicos, frente a factores de alteración antrópicos de la mejor manera posible asegurando su conservación durante le mayor tiempo posible”, detalla Adolfo Fernández.

Arqueología Oia Campus do Mar Adolfo Fernández GalfishEl equipo de la Universidade de Vigo recogerá muestras para llevar a cabo dataciones sobre la construcción y el abandono de la factoría, también sobre su estructura y su uso, además de poder recoger la cultura material aún conservada en los niveles arqueológicos existentes, evitando así que se pierda la información de manera irremediable. “La intervención consistirá en una excavación en la zona norte del yacimiento, localizada entre el muro de la propiedad y el frente costero actual, la más afectada por la erosión marina y acciones antrópicas. La excavación se realizará hasta la roca madre agotando todos los niveles con el objetivo de realizar uno registro total de los restos”, apunta el investigador principal del proyecto, que no descarta la aparición de más muros u otros restos constructivos en la zona como pavimentos de opus signinum o de mosaico, que serían conservados y tapados al igual que el resto de estructuras.

La segunda fase de la intervención, que realizará una empresa contratada polo Ayuntamiento de Vigo, contempla el tapado de los restos y la adecuación de la zona como camino de paso, con un doble objetivo: conseguir la conservación y mantenimiento de los restos arqueológicos durante el mayor tiempo posible y volver a hacer practicable el sendero de paso entre las dos playas en las que se localiza el yacimiento.

Ambas fases del proyecto cuentan con un presupuesto aprobado de 12.000 euros con cargo al proyecto Galtfish.

Fuente: DUVI