Des Barton: “Campus do Mar permitirá conocer y resolver los problemas científicos que realmente tendrán un impacto sobre la sociedad”

16/03/2012
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Conocer los procesos de formación del afloramiento en el mar, a través del estudio de las corrientes oceánicas, es el cometido que se ha marcado el investigador del Campus do Mar y Profesor en el Departamento de Oceanografía del Instituto Investigaciones Marinas (IIM) del CSIC, Eric Des Barton. Su pasión por los Beatles y la astronomía le llevó a especializarse, casi por casualidad, en Oceanografía Física en la Universidad de Liverpool. Con más de 30 años estudiando estos procesos por todo el mundo, este británico afincado en Vigo desde 2004, ha publicado alrededor de cien artículos en revistas de prestigio internacional. Actualmente es Editor-in-Chief de la revista Geophysical Research, Oceans y Miembro del Comité Editorial, Geofísica Internacional, México (2008 – 2012).

Pregunta (P).- De las estrellas al océano,  ¿cómo empezó su interés por la investigación en este ámbito?
Respuesta (R).-  Siempre tuve interés en la ciencia, sobre todo en cosmología y astrofísica. Cuando tuve que elegir la universidad pensaba ir a Manchester, que era muy famosa por el Jodrell Bank Centre, un centro de investigación de referencia en astrofísica, pero al final cambié a Liverpool porque los Beatles y la música del momento tenía mucha fama, un amigo que estaba allí me convenció. Allí estudié física y matemáticas, pero  teníamos opciones en todas las ramas de la física y una de las especialidades fue física del océano y pensé: “esto es algo distinto”, y entonces cambié e hice la especialidad. Luego durante el año final de la licenciatura tuvimos un profesor visitante de EEUU, que me abrió los ojos a las posibilidades de viajar y trabajar en el extranjero.

(P).- Después de haber estado en México, Estados Unidos y África, ¿qué fue lo que finalmente le atrajo hacia Vigo?
(R).-  Pues fue una combinación de circunstancias. Mis hijos ya se habían hecho adultos y surgió una posibilidad de trabajo aquí. Mi esposa es española y ella me convenció para que cambiara. Pero también hubo otro vínculo que motivó que viniera aquí. Cuando era estudiante de doctorado, la primera conferencia internacional a la que asistí fue en Marsella y yo estaba trabajando en el tema del afloramiento del Noroeste de África. En aquel entonces, el profesor Fernando Fraga del Instituto de Investigaciones Marinas también asistió a la conferencia. Él estaba trabajando en el mismo tema y yo había visto sus publicaciones; yo no sabía nada de español, él no sabía nada de inglés pero los dos hablábamos un tipo de francés y pudimos comunicarnos. A partir de ahí mantuvimos el contacto y en los años 80 hicimos un proyecto en conjunto. Posteriormente realizamos varias publicaciones juntos, por eso cuando surgió una plaza aquí pensaron en mí. Y hoy tengo el privilegio de ocupar su antigua oficina.

(P).- ¿En qué se centran sus investigaciones y cuál es el principal objetivo de su estudio?
(R).-  Hay varios aspectos. Primero intentamos entender cómo funciona el sistema. El enfoque principal aquí son las aguas de la costa, de la Ría de Vigo, así como las aguas de fuera, en la plataforma oceánica. Es un sistema muy complejo, muy interesante, en el que todo está relacionado; lo que pasa en la Ría depende de lo que pasa fuera, y a su vez lo que pasa fuera, hasta cierto grado, está influenciado por la Ría. En el mar abierto de nuestra zona tenemos el afloramiento que es un fenómeno que ocurre en varios sitios en el mundo, así, lo que estudiamos aquí tiene aplicación en otros lugares y viceversa. La interacción del afloramiento con la Ría es algo adicional que no suele darse en otras zonas, al menos no en la misma forma. Por otro lado, queremos ver cómo va cambiando el fenómeno del afloramiento a largo plazo.

(P).- ¿Podría explicar en qué consiste el fenómeno del “upwelling” o afloramiento?
(R).- En su forma más sencilla se trata de un efecto principalmente del viento. El viento durante gran parte del año sopla hacia el sur y tiende a arrastrar el agua en la misma dirección pero la rotación de la Tierra hace que la capa superficial tenga cierta tendencia a desplazarse hacia la derecha, por el efecto de la fuerza de Coriolis. Eso motiva que esta capa superficial se aleje de la costa y las aguas profundas emerjan para reemplazarla. El agua que viene del fondo, que produce el ‘afloramiento’, es agua más fría, con más nutrientes.

(P).- De esta manera, la abundancia de nutrientes asociada al afloramiento en superficie de aguas profundas frías es la responsable de que determinadas zonas, como la Ría de Vigo, sean muy ricas para la pesca, ¿cuáles son las tendencias que han observado con respecto a este fenómeno?
(R).-  Lo cierto es que hay muchos datos sobre eso, hace unos días leí que en el 1% del agua del océano se produce el 20% de la producción. En cuanto a las tendencias observadas, se sabe que el planeta se está calentando. Algunos no concuerdan con esto pero las evidencias son claras. Una consecuencia de este fenómeno puede ser que el afloramiento sea más intenso porque la tierra, o el continente se calentarán más que el océano. En cambio, en nuestra zona parece ser todo lo contrario, es un tema controvertido.

Aquí en Galicia las evidencias que tenemos indican que el afloramiento se ha debilitado durante los últimos 50 años, ocasionando menos intercambio de aguas profundas y, por tanto, introduciendo menos nutrientes en superficie y, por tanto, menos producción. A largo plazo puede tener consecuencias sobre la pesca y la acuicultura. En este sentido, hay un proyecto nuevo sobre la Ría de Vigo que intenta pronosticar escenarios distintos para ver cuál será el efecto sobre la Ría ante este tipo de cambios.

(P).- Anteriormente ha comentado que sus estudios pueden tener aplicaciones en otros lugares, ¿en qué consisten?
(R).- Efectivamente, nos estamos acercando a la posibilidad de anticipar lo que va a pasar, es decir, pronosticar las condiciones oceánicas durante una semana, un mes, y eso tiene numerosas aplicaciones. Por ejemplo, las zonas de cambio rápido de corrientes o de formación de frentes son lugares que congregan gran cantidad de peces. Si pudiéramos predecir la posición de frentes de una semana a otra, la flota pesquera podría adaptar su trabajo en función de esta información para conseguir mayor rendimiento. También el hecho de pronosticar las corrientes es muy importante para la navegación más eficiente y en casos de accidentes de vertido de petróleo por los barcos para controlar la marea negra, o en casos de caídas de tripulantes al agua, pues facilitaría mucho las labores de búsqueda determinar hacia qué puntos puede derivar el cuerpo.

(P).- ¿Cuáles son los proyectos que está desarrollando actualmente junto a su grupo de investigación en Vigo?
(R).- Recientemente hemos terminado un proyecto del Plan Nacional del Ministerio de Innovación y Ciencia (2007-2010) denominado CAIBEX que tenía como enfoque el estudio de los procesos relacionados con la formación de filamentos del afloramiento en la costa. El agua profunda que asciende cerca de la costa experimenta un proceso de intercambio complejo cuyo destino final es regresar al océano abierto. La forma de su regreso se concentra en lo que denominamos filamentos, unas corrientes de agua fría que salen de la costa en forma de chorros,  como si fueran ríos de agua saliendo hacia el mar abierto, cuyas formas se pueden ver en imágenes de satélite.

En ese estudio hicimos comparaciones entre dos sitios similares, uno aquí en Cabo Silleiro y otro en Cabo Ghir, en la zona de Marruecos, donde hay un filamento muy intenso. Así vimos cómo se desarrolla el sistema desde el principio de la temporada de afloramiento y la secuencia de eventos que ocurren durante el desarrollo de éste. Combinamos técnicas de disciplinas diversas, desde la física hasta la distribución de larvas de pulpos. Observamos varios aspectos vinculados, como la relación entre el ambiente físico-químico y la distribución de larvas, si éstas son capaces de mantener su posición en un sitio preferido o si se mueven con la corriente.

(P).- Como usted decía, todo está conectado. La intensidad de la actividad pesquera, turística e industrial, ¿puede afectar a la circulación de nutrientes en el ecosistema oceánico?
(R).-  Sí claro, todo esto ha influido. El océano de hoy no es el océano de hace 100 años. Lamentablemente, hay muchas personas que siguen viendo el océano como un recurso infinito pero tenemos que reconocer que lo que hacemos hoy nos va a afectar mañana. El aumento de demanda de agua potable para agricultura, industria y uso doméstico está modificando el curso de los ríos, ocasionando una disminución de la cantidad de agua que desemboca en el mar. A largo plazo, esta reducción de agua que llega al mar va a modificar enormemente el sistema litoral. Hay muchos organismos que dependen de la variación estacional de estas corrientes costeras que pueden ser bastante localizadas, pero cuando cambiamos algo como el caudal de un río tiene su  efecto en el océano.

(P).- ¿Qué debería saber la sociedad sobre los impactos producidos en el océano para adquirir mayor conciencia y conseguir un cambio de hábitos?
(R).-  Bien, pues supongo que primero entender que el océano no es un agujero negro, no es infinito, ni podemos tirar basura ni desechos. Pensar que lo que se echa al mar se diluye y desparece no es cierto. Podemos ver cómo muchos plásticos llegan al mar y por el sistema de corrientes se concentran en masas enormes en el centro del océano. Últimamente se ha visto que hay otro problema, tal vez más grave, es el caso de las telas sintéticas.

Cuando las lavamos desprenden como bolitas de poliéster que pasan por todos los drenajes que van hacia el mar. No se deshacen y son de tamaño microscópico por lo que organismos unicelulares los consumen, pasando a la cadena trófica de los peces y, al final, nosotros los consumimos también. Algunos sugieren que podrían ser cancerígenos, y es algo en lo que no nos habíamos fijado hace diez años. Cada vez somos más conscientes de que nuestras acciones sí tienen impacto en el océano, la cuestión es que como lo vemos tan enorme pensamos que no somos capaces de influirlo pero todo lo que hacemos tiene su efecto; lo que consumes aquí tiene efecto allá, lo que tiras aquí se acumulará en otro sitio.

(P).- ¿Cuál es el próximo proyecto que va a emprender con su grupo de trabajo?
(R).-Tenemos varios proyectos nuevos. Ahora mismo estoy involucrado en un proyecto transdisciplinar que aglutina a gente de distintas áreas para la observación y modelización biológica, química y física, y en el que participan varios organismos, entre ellos el IIM, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria,  y la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN).

Este proyecto denominado PUMP, que significa bombeo, estudiará todos los aspectos de los remolinos oceánicos. Los remolinos actúan como bombas que introducen agua del fondo a la superficie, al igual que el fenómeno de afloramiento, pero en este caso se trata de las corrientes donde la columna de agua gira, al igual que podemos ver en un río o incluso en cualquier charco. Éstas también existen en el océano pero a escala muy grande, mesoescala, alcanzando los 100 km de diámetro, que se  mueven dando vueltas.

Además de ese movimiento circular, hay circulaciones verticales que favorecen la formación de zonas que, a pesar de ser muy pequeñas en escala, son muy productivas. Este movimiento de los remolinos puede durar hasta años en el océano. Gracias a la aplicación de las técnicas más modernas y de mayor resolución, por primera vez seremos capaces de medir sus condiciones a estas escalas más cortas, denominadas submesoscala.

(P).- En los últimos años, usted ha aumentado su colaboración con bioquímicos y zoólogos para el estudio de las relaciones, a distintas escalas, que se dan en los ecosistemas oceánicos. ¿Qué ventajas aporta este trabajo que incluye a investigadores de distintas áreas?
(R).- Está claro que hace falta tener científicos que trabajen en detalle en cada disciplina pero también necesitamos investigadores que tenga una visión más amplia. Hoy en día hay herramientas nuevas que facilitan la cooperación entre las disciplinas, hay avances electrónicos que nos permiten medir variables químicas y zoológicas de una manera casi continua. Gracias a novedosos instrumentos ópticos, capaces de bajar por la columna de agua, se puede medir y detectar la distribución y tipología de las especies de estudio, y eso por primera nos permite obtener información de variables biológicas con la misma resolución que los datos físicos, como la temperatura, salinidad, presión. Esto quiere decir que podemos comparar directamente el estado biológico con el estado físico. De este modo, la posibilidad de cooperación entre físicos y biólogos está mucho más abierta ahora.

(P).- En este sentido, el proyecto Campus do Mar, promovido por las tres universidades gallegas, el CSIC y el IEO junto a 4 universidades portuguesas es un ejemplo de investigación multidisciplinar y de cooperación en diferentes áreas, ¿cuál es su opinión sobre esta iniciativa?
(R).-  Me gusta mucho la iniciativa, constituye un avance muy importante y es necesario que siga adelante a pesar del clima económico que tenemos ahora. Lo más destacable es que se trata de una manera de canalizar los esfuerzos de grupos diversos a través de una serie de enfoques de interés, aglutinados en sus distintos clústers o áreas temáticas. Además de su importancia desde el punto de vista científico, en el ámbito regional permitirá conocer y resolver los problemas científicos que realmente tendrán un impacto sobre la sociedad.

M. Norte/Campus do Mar