Seguridad Marítima

La catástrofe del Prestige ha marcado un hito en la historia reciente de España, con una explicable repercusión internacional. Fue importante desde el punto de vista medioambiental y económico. Incidió también en capas profundas del espíritu colectivo, que resultó conmocionado por la reiteración de los accidentes, muy singularmente en la ruta atlántica europea que bordea a Galicia, y por la sensación de vulnerabilidad.

Fue una nueva llamada atención a la comunidad internacional y a los poderes públicos nacionales, para avanzar más decididamente en la prevención e intervención de las emergencias y hacer que sea cada vez más difícil su producción en un mundo crecientemente interrelacionado, del que hay que eliminar sus efectos negativos.

Ha de reconocerse que, a golpe de catástrofes, se ha promovido la mejora de los mecanismos de prevención, así como del tratamiento y reparación de los daños causados. Queda todavía un amplio campo por andar, porque, en alguna medida, se corre el peligro del relajamiento, superados los momentos críticos y sus inmediatas secuelas.

Las instituciones jurídicas y las Administraciones Públicas han de adaptarse a los nuevos problemas que origina la civilización del riesgo en la que nos encontramos inmersos, que reclama, lógicamente y de modo cada vez más imperioso, seguridad, que ha de procurarse de la mano del progreso y del impulso de una democracia solidaria y cooperativa. Como reconoce el libro verde sobre los servicios de interés general, presentado por la Comisión, “la seguridad y la protección se han convertido en un prioridad en Europa”, que el accidente del Prestige ha puesto más aún en evidencia, como allí se cita.

En sucesivos epígrafes se ordenan algunas muestras reveladoras del copioso material (normativo, documental, jurisprudencial y doctrinal) sobre la seguridad marítima, que se pone a disposición de la comunidad científica con el ánimo de su divulgación y el objetivo de su mejora y perfeccionamiento.

MARTA GARCÍA PÉREZ
Investigadora Responsable