Manuel Campo Vidal inaugura el curso de comunicación para investigadores y docentes de Campus do Mar

3/07/2012
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Es uno de los periodistas más conocidos y respetados del panorama nacional. Sociólogo e ingeniero de carrera, aunque reconocido públicamente por su labor periodística, Manuel Campo Vidal fue el encargado hoy de inaugurar el curso “La comunicación en el aula: aprender para enseñar” organizado por Campus do Mar con el patrocinio del Consejo Social de la Universidade de Vigo con la finalidad, según su coordinadora, la profesora Inmaculada Anaya de “dotar a los investigadores y docentes de las herramientas necesarias para una buena comunicación”. Junto a Campo Vidal, Roberto García Carbonell, Pablo Castejón Ruiz, Álvaro Gómez, Fernando Ramos, Begoña Jamardo y la propia Inmaculada Anaya, serán los encargados durante este martes y miércoles de desvelar a los asistentes las claves para mejorar la comunicación entre docente y alumno, “algo imprescindible”, según puso de manifiesto el rector de la Universidade de Vigo, Salustiano Mato en la apertura del curso en la que también incidió en que “hace falta abrir la mente y ser capaces de emocionar a la hora de transmitir conocimientos”.

Ejemplo, en palabras de Inmaculada Anaya, de “rigor, empatía y humildad”, Campo Vidal profundizó en su intervención en las claves para comunicar eficazmente , entendiendo la comunicación como “un regalo que como tal debe ser cuidado y perfectamente presentado”. Adolfo Suárez, Jordi Pujol y Felipe González fueron citados en varias ocasiones por el periodista como ejemplo de buenos comunicadores, en especial Suárez del que rescató varios párrafos de su discurso de investidura que calificó de “impactante” por su contenido que supuso, aseguró, una clara ruptura respeto del régimen franquista tanto por su sencillez, como por su escenografía y estilo.

Los pecados capitales del comunicador

En una sociedad de la información como la actual, la comunicación consigue enorme relevancia (el político norteamericano Bill Clinton llegó a afirmar que el 50% es comunicación y luego está el resto). Sin embargo, y esto no es lo que sucede en otros países, el sistema educativo español no concede, según denunció Campo Vidal, ninguna importancia a las presentaciones públicas, ni a las exposiciones orales. Siete son para el periodista los pecados capitales del comunicador: improvisación; falta de escucha; descontrol del tiempo; arrogancia; no saber empezar ni rematar las intervenciones; la comunicación no verbal y la incapacidad de transmitir emociones. Siete errores fatales que determinan el fracaso del proceso comunicativo y que atentan contra el objetivo primordial de la comunicación: la eficacia.

“Escuchemos lo que los otros dicen e incorporémoslo a nuestro discurso” recomendó Manuel Campo Vidal a los docentes e investigadores que participan en el curso, a los que también animó a “tratar de ganar la emoción de vuestro alumnado”. Para eso el buen comunicador bien puede nacer, o bien debe hacerse. Tener una inteligencia lingüística innata y estar acostumbrado desde niño a escuchar relatos en el ámbito familiar, son según Campo Vidal dos condiciones que adornan a las personas con dotes comunicativas, que en el caso de aquellas que no las tienen es posible aprender. Un proceso que ilustró con el ejemplo del ex presidente del Gobierno, José María Aznar, del que destacó la evolución experimentada después de la realización de numerosos cursos de comunicación e inglés que le permitieron llegar a impartir docencia en la Universidad de Georgetown.

El moderador por excelencia de debates entre candidatos a la presidencia del Gobierno
De las muchas facetas que como periodista ha desarrollado Manuel Campo Vidal a lo largo de su trayectoria profesional es su papel como moderador de debates entre candidatos a la presidencia del Gobierno una de las más destacadas. Preguntado por sus preferencias en cuanto a modelos de debate y también entre los que ha realizado, el periodista se manifestó satisfecho por el “modelo español” de réplica-contraréplica entre los candidatos frente a otros como el norteamericano o el francés en los que no existen interpelaciones entre los políticos. “Pienso que el nuestro es el formato que permite más flexibilidad, aunque también entraña un enorme desgaste para los participantes y el propio moderador”, explicó Campo Vidal. De entre los debates que ha moderado el periodista no llegó a decantarse abiertamente por ninguno, aunque dejó patente los diferentes niveles de tensión personal existentes entre José María Aznar y Felipe González, frente a los menos agresivos mantenidos entre José Luís Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy o Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba.

Fuente: DUVI