Takeshi Yasumuto alaba las posibilidades del Campus do Mar para incrementar la relación entre Vigo y Japón

El científico japonés Takeshi Yasumoto, profesor emérito de la Universidad de Tohoku y Doctor Honoris Causa por la Universidad de Vigo, regresó este miércoles al campus para participar en el ciclo de conferencias del Campus do Mar y, como no iba a ser de otra manera, lo hizo con una ponencia que versó sobre las biotoxinas marinas, el tema al que dedicó su carrera investigadora y que lo llevó a encontrar nuevos métodos de análisis que permiten proteger mejor la salud humana y la economía de los cultivadores de moluscos bivalvos.

En su visita a la ciudad en la que hace poco más de un año fue investido Doctor Honoris Causa reconoció que el paisaje de Vigo le recuerda mucho a toda el área de Japón, sobre todo en lo que a producción de productos marinos se refiere, desde los mejillones hasta las ostras. “Estamos en un lugar que tiene un enorme potencial para la industria marina y también para todo lo que tenga que ver con la investigación relacionada con este campo”, subrayó minutos antes de su intervención en el ciclo de conferencias del Campus do Mar, un proyecto que considera “excelente” para poder desarrollar a gran escala “todo este potencial”, a lo que añadió que “es una oportunidad extraordinaria para incrementar la colaboración entre Europa y otros lugares y, en concreto, con Japón, pues entre ambos países hay muchos puntos en común”.

Biotoxinas marinas: uno problema que se extiende
Presentado por el ex-rector vigués, José Antonio Rodríguez Vázquez, compañero y amigo “desde hace ya más de veinticinco años, cuando tuvieron lugar las primeras visitas a los laboratorios de Química Analítica que luego se extendieron en el tiempo”, Yasumoto aportó una visión general de los últimos avances que se están produciendo en el campo de las biotoxinas marinas “un problema que afecta a todo el mercado mundial”, subrayó, al tiempo que hizo hincapié en que los problemas relacionados con esta temática están en aumento en todo el mundo. “El cambio climático y la eutrofización de los ambientes marinos parecen ayudar a que este tipo de toxinas crezcan y si diseminen”, especificó, a lo que añadió que “es urgente desarrollar métodos de detección y determinación de las toxinas para proteger la salud humana de sus efectos más peligrosos”.

El denominado pescado ciguatera centró buena parte de su intervención, a la que asistieron numerosos miembros de la comunidad universitaria, incluido el director del Campus do Mar, Emilio Fernández. Para el científico japonés, que dedicó su carrera a la búsqueda de nuevos medicamentos, esta especie, común en las zonas tropicales, supuso todo un desafío desde el principio de su carrera, ya que “por él enferman varios miles de personas al año, siendo el envenenamiento más extendido debido a una toxina no bacteriana”.

Más allá de la ciguatera, Yasumoto no pasó por alto otro tipo de toxinas producidas por dinoflagelados bentónicos, todas ellas asociadas a la intoxicación por mariscos en los mares tropicales, o, ya en el Mediterráneo, a la hospitalización masiva de bañistas en las playas debido a sus problemas de inhalación. “La amplitud de moléculas y la limitada disponibilidad de las normas no dejan de ser obstáculos en este trabajo de análisis”, subrayó.

DUVI