Concienciar sobre el mar para hacer de la tierra un lugar más sostenible

26/11/2014
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Los océanos ocupan cerca del 70% de la superficie del planeta, regulan el clima y son fuente de recursos y biodiversidad, pero al mismo tiempo se mantienen como “algo desconocido e inexplorado”, según Raquel Costa, coordinadora del programa educativo de la Misión para la Extensión de la Plataforma Continental Portuguesa. “Apenas el 3% del fondo marino es conocido, sabemos más de la superficie de la luna que de los océanos”, afirmó esta investigadora en la apertura en Ciencias de la Educación y del Deporte de las jornadas Buen uso y mal uso del mar, un seminario dirigido a concienciar al alumnado de la importancia del medio marino y de la necesidad de trabajar por su sostenibilidad. “Los océanos son fundamentales para la supervivencia del planeta y, con frecuencia, cuando hablamos de educación para la sostenibilidad pensamos sólo en la tierra, pocas veces en la agua”, añade la profesora María Álvarez Lires, coordinadora de un seminario que la facultad desarrolló conjuntamente con el Campus do Mar y la sección Ciencia, Naturaleza y Sociedad del Consello da Cultura Galega.

Inauguración da xornada

La profesora María Álvarez Lires, el vicerrector del campus de Pontevedra, Juan Manuel Corbacho, la decana de la facultad de Ciencias de la Educación y del deporte, Francisca Fariña y el coordinador de la sección Ciencia, Naturaleza y Sociedad del Consello da Cultura Galega, Francisco Díaz-Fierros

“Para Galicia, que tiene cerca de 1500 kilómetros de costa, la sostenibilidad de los océanos es una cuestión estratégica, por lo que educar para que los océanos sean sostenibles también debe de serlo”, destacó la organizadora de unas jornadas que, a través de ponencias y talleres de carácter práctico, pretenden contribuir a la “alfabetización sobre los océanos” del alumnado de Educación Infantil y Educación Primaria para, posteriormente, mostrarles como podrán en el futuro, en su labor como docentes, desarrollar un trabajo de concienciación desde las aulas. “La idea no es solo concienciar, sino mostrarles también cómo transformar esa conciencia en acción”, destaca Álvarez Lires. De ahí que el vicerrector del campus, Juan Manuel Corbacho, destacara en la inauguración de estas jornadas el “carácter transversal” de una iniciativa organizada alrededor de un concepto, el de la sostenibilidad, con el que el campus mantiene “una fuerte apuesta” a través del proyecto Green Campus. Del mismo modo, la decana de Ciencias de la Educación y del Deporte, destacó también el valor de este seminario a la hora de “fortalecer el compromiso” que el centro adquirió en su proyecto de convertirse en la segunda facultad de España en entrar a formar parte de la Red Escuelas Unesco, y en el que “uno de los compromisos principales es educar para el respeto, entre otras cosas, del sistema natural”.

De la retención de CO2 a la presencia de plásticos en el estómago de los peces
Con el objetivo de dar ese paso de la concienciación a la divulgación, las jornadas que en la tarde de este martes se clausuraron con una ponencia del director del Campus do Mar, Emilio Fernández, en la Casa de las Campás, contaron con la participación de Raquel Costa y Diogo Geraldes, dos representantes del programa educativo de la Misión para la Extensión de la Plataforma Continental lusa, encargados de impartir los talleres que completaron esta actividad junto con los talleres de “Mergúllate no Océano” del Campus do Mar. Previamente, Costa incidió en la ponencia inaugural en que para que el profesorado pueda “enseñar la importancia del mar a los más jóvenes”, hace falta previamente introducirlos en “cómo el mar forma parte de nuestra vida y de cómo nuestra vida influencia al mar”. En esta línea, Costa destacó que los océanos regulan el clima reteniendo 2000 millones de toneladas de dióxido de carbono, así como la “enorme diversidad de seres vivos” que se encuentran en los océanos, “el origen de la mayor parte de la vida” y de muchos de los elementos que posteriormente se emplean para la elaboración de medicinas. Asimismo, defendió el mar como “fuente de recursos”, tanto en lo relativo a la alimentación de los seres humanos, que obtienen de él cerca del 15% de las proteínas que ingieren, como para su desarrollo, al extraerse de los fondos marinos recursos como el petróleo. Por el contrario, la acción del hombre provocó que “más del 70% de los peces que se alimentan de plancton tengan partículas de plástico en su estómago, pese a que eso es lo que nosotros comemos después”. Asimismo, Costa denunció que el uso determinadas artes de pesca provoca que cerca del 40% de los animales que se devuelven al mar tras la captura retornen al agua muertos, “sólo porque son especies que no consumimos, lo que no tiene ningún sentido, ya que estamos hablando de 38.000 millones de toneladas cada año”.

Obradoiros Raquel Costa e Diogo Geraldes

Raquel Costa yDiogo Giraldes (EMPC) durante los talleres que impartieron

Frente a esta situación, Costa avogó por “seguir investigando sobre los océanos, puesto que cuanto más los conozcamos más fácil será cuidarlos” y por desarrollar una “cultura del mar” que no se limite al ámbito científico, sino que abarque también los ámbitos económico, social y cultural. De este modo “podemos tener un papel activo en la preservación” de un elemento que “influencia en esencia, a la sociedad humana”.

Por su parte, el profesor de la Universidade de Vigo, Ricardo Beiras, explicó en su ponencia cómo en muchas ocasiones el ser humano se encarga de deshacer buena parte de lo que la naturaleza construyó previamente.

De la crisis de la sardina al Campus do Mar
“El mar es vida para Galicia, es el recurso que, de alguna manera, alimentó todas las necesidades que fueron surgiendo al largo del tiempo”. De este modo iniciaba su participación en la apertura de estas jornadas el coordinador de la sección Ciencia, Naturaleza y Sociedad del Consello da Cultura Galega, Francisco Díaz-Fierros, que incidió en que del océano nació “el imaginario del que surgieron algunos de los aspectos más importantes de la cultura gallega”, pero también una “cultura científica, un conocimiento que se fue desarrollando el largo del tiempo”.

Pero, al igual que sucede en el campo de la sostenibilidad, la ciencia tardó mucho en mirar hacia el agua en Galicia. Según relató Díaz-Fierros, los primeros estudios vinculados al mar “se pueden situar en el siglo XVIII, con los trabajos de Jose Cornide sobre la crisis de la sardina”. Por aquel entonces, explicó, no existía en la Universidad “una materia propia que pudiera dar sentido la todas las preguntas que surgían alrededor del mar”. De hecho, no fue hasta finales del siglo XIX cuando se comenzó la impartir Historia Natural en la Universidade de Santiago. Ya en el siglo XX, se pondrían en marcha en Galicia el Instituto Oceanográfico, en 1917, y el Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC, en 1951. “Luego vino la creación de la Facultad de Biología de Santiago, donde ya se estudió el mar de manera detallada y actualizada”, relató Díaz-Fierros, que situó en la creación del campus de excelencia internacional Campus do Mar “el último escalón de la evolución” vivida en Galicia en lo relativo a las investigaciones marinas.

Mergúllate no Océano en Ciencias da Educación

Los talleres de Mergúllate no Océano estuvieron instalados en los pasillos de la Facultad de Ciencias de la Educación

DUVI/Campus del Mar